EXPERIENCIA PROPIA

GRANDEHoy me gustaría relatar una experiencia propia y el aprendizaje que de ella me ha venido.

Este pasado fin de semana me levanté el sábado, no había dormido muy bien pero me levanté bien, un poco tarde (se estaba muy bien en la cama y jo tenía prisa, así que decidí tomármelo con calma).  Me arreglé y decidí ir a desayunar a la cafetería, leer el periódico…, sin prisas…

Estaba a medio desayunar cuando de repente me cogió un dolor tremendo en la base de las vértebras cervicales y toda la musculatura de mi cuello se tensó, el dolor era muy fuerte y la sensación muy desagradable, inmediatamente comencé a perder el mundo de vista, la visión se alejaba, el sonido también y un sudor frío y paralizante comenzó a invadirme.  Vale (me dije), respira lenta y tranquila ya pasará…

No me aguantaba en la silla, el local estaba lleno y yo pretendía pasar desapercibida, pero se dieron cuenta…, una persona dio la voz de alarma y se armó un revuelo.  Yo poco a poco iba volviendo y recuperándome pero se empeñaron en llamar a una ambulancia, mi tensión estaba por los suelos.  Me negué a ir a urgencias, asegurando que me estaba recuperando…

Cuando me sentí con fuerzas y la capacidad suficiente para llegar hasta mi casa, me marché.

No acaba ahí, no quise comer, me esperé a sentir apetito…, cuando intenté comer algo, el episodio se repitió y esa vez si me llevaron a Urgencias ya que me caí en casa y la ambulancia insistió al ser la 2ª vez en el día.

Yo sabía que no me pasaba nada y no entendía el para qué…

Todas las pruebas que se me hicieron dieron el  mismo resultado:  no había nada fuera de lo normal.

Bien como no me había enterado, por la noche se volvió a repetir lo mismo y ahí si empecé a vislumbrar algo…

El domingo me levanté estupendamente, había descansado bien y me sentía bien, me marché, tenía unas constelaciones que hacer y que asistir.

El día transcurrió con total normalidad y salvo una ligera debilidad si estaba mucho rato en pie o tenía que caminar, no me ocurría nada.  Cuando el trabajo concluyó me encaminé para casa y camino a buscar el autobús, tropecé y me caí…

Una Señora muy amable se acercó inmediatamente para ayudarme pero yo no me podía levantar, a todo eso, pasó una patrulla de los Mossos de Escuadra (vivo en Barcelona) que vinieron rápidamente a socorrerme.  Iban a llamar a la Ambulancia!!!!, no por favor, otra vez no!!!!, no estaba mareada, solo dolorida, pero como entendí al día siguiente, el dolor estaba también en mi orgullo.

Al día siguiente, me comenzó a llegar la comprensión del porque y para qué había vivido esa situación, qué debía aprender y a donde debía mirar…

Memorias antiguas de otras vidas me iban llegando lenta y pausadamente, eran memorias de Poder, Poder en otras vidas, mal canalizado, y que seguían manifestándose en la vida actual con otras vestiduras.

Tenía que “rendirme” y dejar el control y entendí porque de “esa forma”, cuando una persona es “tomada” por llamemosle una Lipotimia, no puede hacer absolutamente nada más que seguir respirando si quiere seguir viviendo, pero además hasta la respiración se da sin la intervención de uno.

Mi poder había sido tan grande y tan equivocada la forma de ejercerlo que de la única manera que podía mirarlo era desde la mayor humildad y no hay mayor humildad que cuando no puedes hacer absolutamente nada y te rindes y a quien le tuve que pedir ayuda para levantarme el domingo, porque la pedí y les dije ayudenme porque sola no puedo.  Pedí ayuda al Poder, a la Autoridad, que además fueron los que vinieron corriendo y que casualmente pasaban con el coche patrulla por allí en esos momentos.

Escribí en esos momentos lo que mi alma me estaba diciendo:

Que me muestran las lipotimias:  en esos momentos no controlas nada y lo único que puedes hacer es dejarte y dejar que lo que sea que esté ocurriendo siga su curso, las resistencias y el control desaparecen.  Ahora trasladalo a tu vida real, física y la caída igual, no eres más que nada, tú no pueden con lo que realmente es y eres.  Quieres más humildad y rendición que pedir ayuda para levantarte y una vez en pie seguir adelante pero distinta.

Esa es mi experiencia, la lección es para mi y así la entendí, probablemente en otras personas sea una experiencia totalmente diferente porque será la suya, lo que necesiten.

Yo necesitaba “ver” eso concretamente y darme cuenta del control que intentaba ejercer sobre lo que me rodeaba y no me gustaba…, intentaba que las cosas y las personas fueran y se comportaran como yo pensaba que tenía que ser y no lo veía!!!

Agradecí y agradezco la experiencia, soy distinta, más consciente y más despierta…

Gemma Fernández García

 

 

 

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